Mi reflexión digital personal

Un fenómeno como el del artista callejero Banksy sólo podría ser posible dentro de esta nueva era digital. Hace veinte años hubiera sido imposible rastrear a un artista de esta índole, de la misma forma que tampoco hubiera sido posible el conocimiento y difusión de su nombre en el mundo entero. En una era en la cual la inmediatez es soberana, también lo efímero se vuelve inmortal a través de las nuevas capacidades técnicas de registro y reproducción de información. El arte, según Yuri Lotman, es un sistema de modelización secundario del mundo, ya que se superpone a la lengua, que considera como sistema de modelización primario. El arte, así como el lenguaje verbal, nos proporciona modelos de la realidad que nos rodea y es transmisor de la cultura y los valores sobre los que ésta se asienta. Ha sido así desde los inicios de la evolución humana, y la época actual no es la excepción. Por un lado las nuevas tecnologías de la comunicación nos permiten optimizar nuestro trabajo, agilizar nuestro aprendizaje e inmediatizar nuestra comunicación; por otro lado los mecanismos de control social que siempre tiñeron las relaciones de poder son dotados de las mismas herramientas. Las comunicaciones interpersonales se mediatizarán como nunca antes entre pantallas, pero fenómenos sociales como lo son la popularidad de Banksy a nivel mundial o la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak interpretada en la Plaza de la República en París durante la manifestación “Nuit Débout”, son pruebas de que las calles no permanecen vacías y de que las voces de protesta no se escuchan sólo a través de parlantes o audífonos. Hoy es posible un salto al unísono en defensa de un ideal como nunca antes fue posible en la historia de nuestra humanidad, y las redes sociales en comunión con el arte son y serán un arma definitiva contra cualquier fuerza coercitiva. Internet facilita y fomenta la conexión y coordinación de grupos de expresión artística y social tanto dentro como fuera de las redes, y estas manifestaciones se continúan en la red y toman fuerza para salir de nuevo a la calle, en este punto concuerdo con Manuel Castells. Pero no hay que darle la espalda a las contradicciones inherentes a todo sistema, ya que sólo lo que encierra una contradicción se mueve, y, si nos negamos nuestras propias contradicciones, permanecemos estáticos en un mismo carril.20160410_031429 ¿Pero hacia dónde nos lleva el carril en el que tan ciegamente pretende recostarse Castells? Me aventuro a decir que hacia un precipicio. El arte de Banksy nos trata de informar sobre el mismo. La brecha generacional que existe hoy en día entre los jóvenes nacidos entre las nuevas tecnologías y las generaciones analógicas es la garante de que el mundo humano conocerá un cambio radical en cuanto uno de esos jóvenes digitales logre influenciar al poder. Estos jóvenes están embebidos de todo tipo de culturas gracias a la enorme difusión y mezcla de las artes de territorios diametralmente opuestos, y, con la libertad de expresión que hoy conocen, cada vez más jóvenes se ven motivados a perder el miedo a crear y sumarse a ese océano artístico colectivo que habla un mismo idioma: el amor. Los valores que son pilares de nuestras democracias occidentales son defendidos por inmumerables artistas independientes a través de la red digital. Es preocupante aun así la pérdida de orientación institucional de los valores y los símbolos a ser transmitidos a través del arte, ya que aquellos que dirigen las instituciones tradicionales pertenecen en su mayoría a una era analógica, y, viéndose obligados a sobrevivir y mantener su autoridad, se fusionan a las leyes del mercado que drenan los contenidos simbólicos en beneficio de la rentabilidad económica. Pero es tarea de las nuevas generaciones embebidas de las nuevas lógicas sociales de la era digital el tomar las riendas de la cultura y reescribir los símbolos y valores en peligro de extinción dentro de un nuevo orden. El arte será indispensable en este proceso como mecanismo de transmisión y mutua vinculación, como siempre lo ha sido, como siempre lo será.

Bruno Gariazzo Leon

Entrevist’ARTE

Como una forma de profundizar en la cuestión de si las nuevas tecnologías de la comunicación en la era digital potencian o no la capacidad de influencia del arte en la sociedad como herramienta de expresión de los valores democráticos, se realizó una serie de entrevistas a diferentes artistas uruguayos. Cuatro músicos (Sergio Fernández, Florencia Núñez, Carlos Sánchez y Nicolás Arnicho) y cuatro artistas plásticos (Vladimir Muhvich, Fernando Oliveri, Alejandro Pasek y Pedro Peralta) de diferentes edades dieron así su opinión y reflexión sobre la situación del arte hoy en día en su país y en el mundo dentro de la nueva sociedad de la información, comparando el contexto hiperconectado actual de la manifestación artística con el pasado. A continuación se muestran las preguntas realizadas a los entrevistados:

  • ¿Cómo definirías “El Arte”?
  • ¿Qué opinión tenés sobre el arte uruguayo hoy en día en comparación con el pasado?
  • ¿Qué alcance pensás que tiene el arte como herramienta de expresión en movilizaciones sociales y políticas? ¿Cómo pensás que las nuevas tecnologías digitales de la comunicación influyen en este alcance?
  • ¿Cómo describirías la brecha entre la era digital y la era analógica en el entorno de tu actividad artística?
  • ¿La revolución digital es una transición entre dos épocas? ¿Internet es una revolución tecnológica y social o un cambio instrumental operativo?
  • ¿Qué postura tenés sobre la nueva problemática sobre los derechos de autor en una sociedad hiperconectada dentro de la nueva era digital? ¿Se te ocurre alguna solución a esta problemática?
  • ¿Crees que las nuevas tecnologías de la comunicación facilitan el aprendizaje y la distribución de las diferentes artes? ¿En qué forma crees que esto afecta a la cultura artística de las generaciones futuras?
  • ¿Qué peso consideras que tiene el arte hoy en día como institución? ¿Crees que las Instituciones Artísticas han perdido peso en favor del arte individualizado? ¿Cómo crees que esto afecta a la profesión de artista?
  • En este contexto de nueva era digital, hay quienes consideran que la democracia se ve favorecida mientras que otros hayan que se corre el riesgo de una pérdida de soberanía. Para unos las nuevas tecnologías significan una mayor libertad y capacidad de participación social, para otros significan el peligro de volverse “técnológico dependientes”. ¿Qué opinas al respecto y cómo posicionarías al arte en este contexto? ¿Hacen las nuevas tecnologías al arte más democrático?

Los artistas dieron diferentes opiniones sobre lo que cada cual consideraba que significaba el arte y de dónde provenía su importancia social: Para Alejandro Pasek, esta importancia se debe a que el arte funciona según el momento socio-histórico en el que se produce; para Fernando Oliveri es el arte el que permite a las personas el vincularse entre sí, y, de una forma similar, Sergio Fernández considera que el arte habla de una situación que nuca es individual y Carlos Sánchez asocia al arte con la religión. Por otra parte, Pedro Peralta, Vladimir Muhvich y Nicolás Arnicho perciben al arte como una forma de acercamiento al conocimiento de la verdad histórica del mundo. Todos coinciden entonces en el vínculo existente entre el arte, los vínculos interpersonales y la historia de la sociedad humana.

Con respecto a la relación del arte inscrito en la era digital con el arte propio de la era analógica, Carlos Sánchez considera que estamos viviendo hoy en día en un mundo en el que los medios nos impulsan constantemente a expresar nuestra individualidad y hacer notoria nuestra voluntad. Las identidades se interconectan a través de las redes y se nos da la sensación de tener poder de participación en todos los asuntos. El pensador Dominique Wolton considera que esta sensación de conexión que nos dan las nuevas tecnologías no es más que una ilusión, ya que a final de cuentas cada cual está inmerso en una burbuja individualista, en un círculo de intereses que se cierra sobre sí mismo, perdiéndose así el mensaje generalista. En este sentido, Dominique Wolton considera que las nuevas tecnologías no enriquecen a la democracia, sino que la empobrecen al segmentar a las personas y hacer que en las ciudades se pierda el sentido de comunidad. Como veremos más adelante, esta pérdida del mensaje generalista que antes daban los medios masivos como la televisión y la radio, en nuestra opinión no es del todo negativa en lo que a democracia se refiere. Por su lado, Florencia Núñez, al ser entrevistada específicamente sobre las posibilidades del arte en la era digital como forma de expresión de los valores democráticos, considera que en las redes las decisiones sobre qué arte consumir se vuelven siempre estrategias de alguien más, las redes segmentando a la sociedad según los gustos y afinidades particulares de cada cuál. Se acerca entonces su opinión a la de Wolton, que sostiene que la utopía hoy es política y no técnica: las nuevas tecnologías podrán a mejorar la comunicación, pero esto no asegura una mejor planificación y organización política. Nicolás Arnicho respecto a esto dice en su entrevista,  refiriéndose al sistema educativo, que las nuevas técnicas tienen la potencialidad de agilizar y enriquecer la educación, pero que la técnica no sustituye a un proyecto educativo impulsado desde las instituciones del Estado.

Wolton tampoco considera a Internet un medio de comunicación (por ende tampoco de transmisión, en términos de Régis Debray), sino de expresión, y, em este sentido, el arte en la red sería un medio de expresión artística. No necesariamente el expresar significa comunicar. El músico Carlos Sánchez es partidario de esta idea y considera que el arte en sí mismo no es comunicación a menos que se le agregue la manifestación de un sentimiento o pensamiento social. En cambio Florencia Núñez halla que la música es reflejo de la sociedad y Vladimir Muhvich considera que hoy en día utilizando herramientas digitales se puede lograr influir desde el arte, lo que nos recuerda a fenómenos como las manifestaciones de Banksy o la sinfonía coordinada a través de redes en la manifestación Nuit Débout. Para Muhvich las herramientas tradicionales del arte no logran incidir social y políticamente como antes; hoy el arte incide con el intermediario de las grandes plataformas digitales generadoras de discursos. Por su parte, Nicolás Arnicho considera que las redes tienen más fuerza que la música; son las redes las que terminan influenciando, ya no el arte por sí sólo. Esto lo sintoniza con la visión de Manuel Castells sobre el poder de las redes. Con respecto a esto, Sergio Fernández haya que las redes lo que permiten en el arte es una relación simétrica entre los artistas de países antes contrapuestos entre dominantes y dominados. Pero aunque Castells considere que la mente humana hoy se vuelve una fuerza productiva directa, el arte pudiéndose estar volviendo más que nunca un proceso colectivo de producción, éste ignora o pasa por alto la polaridad intrínseca que está en la base de la lógica capitalista: en términos de Paul Baram, las redes que el capitalismo fomenta indirectamente son las redes centralizadas. Como veremos más adelante, hoy es posible generar un contrapoder hacia esta centralización, y, en el ámbito del arte, la institución mercado que centraliza la producción y el consumo del arte podría conocer un contrapoder desde la periferia.

Los entrevistados al ser cuestionados sobre las diferencias que percibían en el arte uruguayo hoy en día en comparación con el pasado mostraron su postura al respecto coincidiendo en una pérdida de la memoria histórica así como en una fusión de las identidades a escala global. Pedro Peralta  considera que muchos artistas se han rendido a la contemporaneidad y que el arte uruguayo ha perdido consecutividad histórica, así como Fernando Oliveri que haya que en Uruguay ya no hay una política seria en cuanto a la historia del arte. Nicolás Arnicho haya que los jóvenes hoy pierden la noción de los orígenes del arte que consumen. Por otro lado, Sergio Fernández considera que la identidad de cada uno está muy relacionada con la dimensión del arte de un territorio y que lo que sucede hoy es una mezcla de las identidades a través de la red de territorios muy ajenos entre sí mediante la expresión artística. Agrega que esta identidad producto de la fusión de culturas diferentes ya forma parte de la memoria emocional de los más jóvenes. En concordancia con esto, Vladimir Muhvich halla que la noción de arte uruguayo se está perdiendo  ya que no existe hoy en día un arte conocido por países. Esta fusión de identidades y de la expresión de éstas a través del arte sería impensable sin la existencia de las nuevas tecnologías de la comunicación. Según Atilio Boron, en movimientos sociales como el mayo del 68 francés, se activa una memoria colectiva presente en todos los individuos de una población y que trasciende al tiempo. Es esta memoria emocional colectiva que forma cada identidad de la que habla Sergio Fernández. Pero según Borón, estas manifestaciones no pueden morir en la red; necesitan salir a la calle y hacerse un espacio en ella para lograr así la cristalización de un ideal. Como dice Nicolás Arnicho en su entrevista: “La vida está en la calle”. En contraste con el pensamiento de Domique Wolton sobre las redes sociales como enemigas de la democracia y sus valores, se nos presenta entonces una visión alternativa donde las redes digitales serían las redes neuronales que vincularían ideologías entre sí con el poder de lograr movimientos como los de “Marea Granate“. Las nuevas tecnologías que por un lado generan el encierro de las individualidades en grupos aislados unos de otros según sus intereses, por otro lado permiten la puesta en común de identidades frente a un interés compartido como nunca antes fue posible. Y mientras que las redes digitales poseen hoy la hegemonía como medio de vínculo cuando la masa humana está segmentada, las calles y la expresión de esos intereses compartidos le siguen perteneciendo al arte cuando la masa se manifiesta fuera de la Internet. Según Pedro Peralta, el arte es el medio que sensibiliza a la sociedad humana, y quién es sensible no puede soportar que sometan su libertad.

Según el politólogo Joan Subirats, Internet permite reducir costos y aumentar la extensión, cambiando así el orden social al horizontalizarlo. En el ámbito del arte, Florencia Núñez percibe que es mucho más fácil hoy en día que antes el distribuir la producción artística para un artista ya que hoy se acercan más que nunca el artista y el consumidor. La cadena de producción se ve así invertida. Subirats sostiene que en la nueva era digital hay que repensar el sistema democrático buscando implicar más directamente a la ciudadanía. La información, según este pensador, debe de fluir de abajo hacia arriba en la jerarquía de poder. Se generan hoy comunidades con intereses comunes que tienen la capacidad de generar presión por fuera de lo institucional. El conocimiento ya no es de élite y se rompe con la sectorización del poder en el ámbito educativo. Respecto a esto, Pedro Peralta considera que la autoridad del conocimiento que antes pertenecía a una élite de sabios mayores de edad, hoy está en migración hacia los jóvenes internautas nacidos dentro de la sociedad de la información, y considera que la voz de estos jóvenes de la nueva generación digital será de peso en el futuro próximo. Un ejemplo de esto es el movimiento “Marea Granate” de jóvenes estudiantes españoles obligados a emigrar fuera de España. Subirats, como lo hizo Sergio Fernández en su entrevista, subraya la desterritorialización de la que es testigo el mundo, al comenzar a romperse el nacionalismo institucionalizado y a formarse redes alternativas que se contraponen a los antiguos núcleos institucionales. Considera el politólogo que es tarea del Estado el articular las relaciones entre las instituciones y estos nuevos grupos interconectados de acción independiente. Se rompe así la intermediación en el acceso al arte gracias al código abierto existente en Internet, y como plantea Florencia Núñez, las instituciones que antes mediaban el acceso al consumo y al aprendizaje de las diferentes artes hoy deben modificar sus estrategias de supervivencia. Según Pedro Peralta, estas estrategias de supervivencia hacen que las instituciones cambien con respecto al pasado y estén hoy más confundidas con el mercado, funcionando así según sus leyes. Vladimir Muhvich considera que las instituciones del arte como ser institutos de formación, galerías de arte, discografías o museos, son un registro de lo que pasa en la sociedad y de los filtros que esta misma impone a lo que considera arte. Por su lado, Sergio Fernández considera las instituciones educativas como cristalizadoras de la búsqueda del estudiante de su identidad como ser humano y como artista. Igualmente, Carlos también considera importantes a las instituciones como formadoras de los individuos, pero también considera importante el saber desvincularse de ellas.

La politóloga Elinor Ostrom hace incapié en la importancia de un compromiso comunal en la administración de los bienes comunes, considerando que si perjudicamos los recursos que son compartidos, nos perjudicamos a nosotros mismos. Lo mismo opina el artista Fernando Oliveri al pensar en los derechos de autor como un derecho de bien común que busca la protección del derecho personal a través de la protección del derecho del otro sobre la propiedad intelectual. La hiperconectividad en la era digital ha traido a la luz este debate sobre los derechos de autor, la legislación analógica no logrando alcanzar a un mundo digital donde, inevitablemente, todo se comparte. Con respecto a esta cuestión, la mayoría de artistas considera que tiene que haber remuneración o por lo menos reconocimiento sobre la producción artística de cada artista, ya que la propiedad intelectual no deja de ser propiedad (Florencia Núñez). Por otro lado, Vladimir Muhvich considera que el producir información genera más información, por lo que considera el colectivizar el conocimiento como un aspecto positivo de la nueva sociedad de la información, siempre y cuando cada cual tenga derecho a ser reconocido por la información que produce. Pedro Peralta por su parte considera que el derecho de autor pende de la lógica del sistema capitalista. En un mundo cada vez más interconectado comienzan así a hacerse latentes las contradicciones de un sistema que parece ser necesario repensar.

 Según Derrick De Kerckhove, las nuevas tecnologías se integran a las antiguas generando la virtualización del pensamiento y la digitalización de la identidad. Hoy todos los medios convergen en los nuevos celulares smartphone, cristalizando lo que Harold Innis consideraba la disolución de la ruptura entre el espacio y el tiempo. Los artistas entrevistados manifiestaron al ser cuestionados sus inquietudes respecto a los riesgos que consideran conllevan las nuevas tecnologías de la comunicación y la era digital. Vladimir Muhvich considera que con la reproducción a gran escala que permite la era digital, se comienza a perder el oficio de hacer una acción, poniendo como ejemplo la fotografía digital que hace perder a quién busca tomar una foto el tiempo de contemplación previo a hacer la toma. Sergio Fernández por su lado ve con positivismo la fidelidad de registro de sonido que poseen los aparatos digitales, ya que esta fidelidad impulsa a los artistas a perfeccionarse y ser más exigente con ellos mismos, pero por otro lado considera que se corre un riesgo al tercerizar las capacidades sensitivas del ser humano; el depender de aparatos digitales para afinar un instrumento impide el desarrollo del propio sentido de la escucha. Considera así mismo que las nuevas facilidades de producción artística generan una superproducción que muchas veces vulgariza las ideas. Esto nos envía al pensamiento de Eric Sadin sobre el “Internet de las cosas”, corriéndose hoy el riesgo de que los algoritmos tomen el poder sobre las decisiones propias de los seres humanos.  Florencia Núñez se muestra partidaria del pensamiento de Marshall McLuhan al considerar que la revolución digital es una revolución que se produce también en la gente, ya que los seres humanos evolucionamos en conjunto con nuestras herramientas. Gracias a las nuevas tecnologías, los más jóvenes hoy piensan hipertextualmente, ya no de forma lineal. Pero las redes dan la sensación de una realidad inmediatizada, cuando en realidad esta ilusión está mediatizada según el punto de vista de quién sostiene el medio. Según Carlos Sánchez, Internet fomenta un consumo pasivo del arte, medio de transmisión de valores universalmente válidos desde los orígenes de la cultura, y el arte es algo a ser interpretado activamente. Tanto Florencia Núñez, como Sergio Fernández y Nicolás Arnicho consideran de importancia el desarrollar consciencia crítica en los más jóvenes y disciplinar la utilización de los medios tecnológicos, para no volverse un mismo cuerpo con la técnica. El contacto humano es visto por estos artistas como algo esencial en toda formación. El espacio vivencial por fuera de la red digital es considerado fundamental para la generación de individuos responsables con la comunidad humana del futuro. Según Sergio Fernández, un proceso de aprendizaje precisa de un tiempo de aprendizaje, y la inmediatez en la que nos instauran los nuevos medios perjudica la formación artística. Por su parte, Pedro Peralta considera que la sensibilidad de la especie humana se encuentra en riesgo en un mundo que se vive a distancia y de forma abstracta. Así como Nicolás Arnicho considera importante la conciencia sobre los orígenes del arte que consumimos, podríamos preguntarnos si la retribalización de la sociedad humana en la que considera McLuhan que hoy estamos significa también una vuelta hacia la importancia de los símbolos como medios de transmisión de valores democráticos, así como de la importancia de su memorización colectiva; o si más bien en la inmediatez de la era digital corremos el riesgo de diluir la memoria colectiva así como los símbolos históricamente a ella asociados. Pedro Peralta considera que la democracia unida a las nuevas tecnologías de la comunicación permiten sí una mayor participación social y un mayor acceso al consumo y a la producción de arte, pero también considera, como Sergio Fernández, que los contenidos sensibles y realmente informativos se diluyen en una superproducción que termina siendo controlada por las leyes del mercado. La democracia de la era digital, según Peralta, también daría cabida a la libre difusión de ideas completamente contrarias a los valores democráticos. Teniendo en cuenta al arte como principal vehículo transmisor de la historia de nuestra humanidad y de los valores éticos y morales que están en los cimientos de la misma, cabría preguntarse entonces también si la era digital hace necesaria en el futuro próximo una implementación de políticas de responsabilidad sobre el arte difundido que se encuentren alejadas de la lógica del mercado y se acerquen lo más posible a un interés de patrimonio colectivo.

Bruno Gariazzo

Diálogos en imágenes

La presente realización audiovisual se trata de un trabajo final realizado por tres alumnas de la Tecnicatura en Realización Audiovisual de la Universidad ORT del Uruguay que tiene como temática el desarrollo del arte urbano montevideano. Como se explica en el video, el arte callejero surge en Montevideo en las décadas de los 50 y 60 como una forma de manifestación social que prefería pintar los muros antes que empapelarlos por razones económicas. Los mensajes escritos en estos muros servían como vehículo de opiniones y como medios de comunicación de información que era capaz de causar impacto a nivel social. 20160403_062034Este tipo de manifestaciones fueron prohibidas durante la dictadura de este país y no volvieron a hacerse presentes definitivamente hasta mediados de la década de los 80, tiempo en el que los círculos intelectuales y críticos explotaron en mensajes iconográficos que celebraban la vuelta a un régimen democrático. El arte urbano se vuelve así un modo de vida que, impregnándose del grafitti y los stencils neoyorquinos, comienza de a poco a transformar la ciudad para sus habitantes. El advenimiento de la Era Digital permite que estos artistas desinstituidos y benevolentes se organicen para formar eventos como el Festival de Arte Urbano Iberoamericano, que en noviembre del 2013 se celebró en Montevideo. Como se expone en el video, en esta ciudad se cuenta con la ventaja de que los artistas callejeros no suelen recurrir al vandalismo para realizar sus obras, sino que obtienen el permiso de vecinos de barrio deseosos de ver qué tienen para transmitir. En mi opinión, el fenómeno del arte callejero y del grafitti en particular, es pionero de lo que se vive hoy como fenómeno artístico en la red de redes que es Internet. Como dice Florencia Durán (alias “Fitz”) al ser entrevistada, el sentido del arte urbano está en su carácter efímero y su objetivo de ser compartido.20160410_033812 Es un arte que nace con el propósito de ser colectivo y de generar algo nuevo en quién contempla la obra. El artista callejero aporta su opinión y su obra queda expuesta a modificación: una vez terminada, su obra ya no le pertenece. Esto nos traslada a la cuestión hoy muy debatida sobre los derechos de autor en una sociedad hiperconectada a través de las nuevas tecnologías de la comunicación. El artista urbano ya encontró la solución: dejar ir la obra, ponerla en libertad, o, mejor aun, dejar su obra a disposición de la libertad de los demás. El grafitti es como las diferentes formas de arte difundido en el mundo virtual, un modo de expresión que manifiesta la posición de una sociedad frente a la realidad que se encuentra viviendo. Pensamos enseguida en Banksy y en su empleo de los medios innovadores de la comunicación para hacer eterno su mensaje en la mente de sus espectadores. Los grafittis y stencils son un diálogo en imágenes, así como los diálogos en redes sociales como Twitter o Facebook. Son los “twits” de la red social urbana; las calles son las redes de la red metropolitana. El arte aparece así como un lazo entre los autores y la ciudad que alinea diferentes identidades a través de una vía pública donde todas las opiniones se comparten y están sujetas a nuevas resignificaciones. Los artistas urbanos nos instan así a aferrarnos menos a nuestras obras, a estar más permeables a las obras de los otros y así, a licuar el derecho de autor.

Bruno Gariazzo

Código QaRte

Creados originalmente por la compañía japonesa Denso Wave en 1994, los códigos QR (Quick Response code) pasaron de estar reservados a un uso pragmático administrativo en las industrias a popularizarse en todo el mundo como una herramienta a ser empleada a gusto del consumidor. Se trata de un sistema de almacenamiento de información a través de un código de barras en dos dimensiones distribuido en una matriz de puntos. Equipado de tres grandes cuadrados ubicados en las esquinas de un cuadrado más grande, cualquier dispositivo móvil que tenga descargada la aplicación necesaria podrá detectar la posición del código QR y así leer a gran velocidad el contenido informativo del mismo. Los usuarios ya no deben introducir manualmente las informaciones de sus búsquedas en sus celulares smartphone ya que con sólo apuntar la cámara de su dispositivo hacia el código, éste le envía directamente a los enlaces deseados. Estos códigos comienzan a ser usados en muchos ámbitos como una forma de agilizar la obtención de información sobre diversos aspectos. Son utilizados en revistas y anuncios de publicidad para brindar más información sobre los productos promocionados, pero también son usados con fines no comerciales como es el caso de los artistas pop que comienzan a utilizarlos como herramientas de trabajo o como propio lenguaje artístico. Existen artistas que parten del concepto del QR para realizar remeras, posa vasos y hasta incluso en sellos postales como es el caso del sello de correo de Granada al cual se le agregó un código QR que enstatic_qr_code_without_logoviaba a un video sobre el monumento de La Alhambra. En 2011 se expusieron en el Palacio de las Artes de Vannes (Francia) una serie de obras de artistas que optaron por la modificación de estos códigos para su confección. Artistas callejeros como Banksy utilizaron en ocasiones también estos códigos para complementar y amplificar sus mensajes de protesta. Asimismo, galerías y ferias de arte como la feria ARCOMadrid (Feria Internacional de Arte Contemporáneo), una de las principales ferias de arte contemporáneo a nivel mundial, decidieron emplear en 2013 los códigos QR para facilitar el acceso a la información sobre los autores seleccionados de las obras presentadas, asi como para atraer a visitantes inclinados hacia la tecnología. El QR se muestra así rápidamente como  una herramienta con diversas aplicaciones en el Arte Contemporáneo.

Volviendo al arte urbano o callejero, artistas como el francés Space Invader con sus “invasiones” alrededor del mundo y el colectivo español La Pluma Eléctri*k hacen uso del arte en pixeles como lenguaje principal. El colectivo La Pluma Eléctri*k ha utilizado inteligentemente en sus obras a partir del 2008 códigos QR que envían a un mensaje que reza: “No entiendo nada”, básicamente lo que los primeros espectadores pensaron sobre su trabajo al contemplarlo. Los artistas madrileños buscan con este mensaje fomentar el arte por el arte, fuera de toda intención publicitaria que busca el beneficio económico: “no hay nada que entender, no estamos vendiendo nada”.
El artista japonés Takashi Murakami realizó por su parte un código QR inusual, colorido y a su estilo, que resultó impresionantemente completamente funcional. El proyecto llamado Street Art Dealer intenta facilitar el acceso de los artistas callejeros al mercado a través de la incorporación en sus obras de códigos QR para que los interesLa-Pluma-Electrik_QR_1_u_1000ados puedan conocer más sobre la obra de los autores y su adquisición, así como informarse sobre su trayectoria. Se facilita así la retribución a los artistas por su trabajo ayudándolos a comercializarlo o simplemente a difundir su arte callejero. Esto podría significar un cambio considerable en la forma en la que funciona la Industria del Arte, permitiendo a los artistas el independizarse de las galerías de arte y de los museos. Sin intermediario entre el comprador y el artista, éste puede controlar a sus anchas las funciones administrativas antes relegadas a las instituciones artísticas. El invento de los códigos QR podría significar así mismo una revolución a nivel de la crítica de arte, los críticos pudiendo adjudicar a las obras sus opiniones e información sobre sus investigaciones en un simple y pequeño cuadro pixelado. También el arte de la danza hace uso de esta tecnología: una red internacional de danza contemporánea llamada “Ciudades que danzan” desarrolla un proyecto denominado DcCode que consiste en ubicar códigos QR en diferentes sitios de importancia cultural en las ciudades que nos envían a videos mostrando intervenciones de danza contemporánea realizados en los espacios en cuestión. El fotógrafo Sergio Castiglione realizó una muestra fotográfica a la cual denominó “Espejos Urbanos”  que consistía en una serie de fotografías de reflejos de edificios de Buenos Aires de importancia cultural en acumulaciones de agua como ser lagunas, charcos o fuentes. El artista adjuntó un archivo en formato PDF en su página a cada una de las obras presentadas, y en los museos o galerías colocó códigos QR en los marcos de las fotografías que enviaban a los archivos PDF de su página web conteniendo éstos descripciones de las obras, información sobre los edificios fotografiados y las comunidades a las que están vinculados. Pero esta tecnología aparece empleada también en la rama artística de la literatura. En las librerías muchos libros poseen en su interior códigos QR que envían a sitios con información sobre el autor así como sobre otros libros recomendados por la misma editorial. Estos códigos desperdigados en los medios de transporte público por las editoriales permiten leer los primeros capítulos de una novela y luego informan a los interesados sobre la librería donde pueden conseguir la obra en cuestión. Austria presenta uno de los ejemplos más interesantes de utilización de esta herramienta tecnológica a favor de la difusión literaria: en Klagenfurt, una ciudad que carece de biblioteca pública, un proyecto denominado Proyecto Ingeborg, distribuyó por las calles códigos QR que permitían el acceso a gran variedad de ebooks. Por otro lado, estudiantes del Magisterio en Educación Primaria de la Universidad de Alicante utilizó códigos QR para impartir las clases de historia del Arte a niños de primaria. Este innovador sistema de enseñanza utilizaba así diferentes recursos didácticos como ser material audiovisual como imágenes, películas, representaciones teatrales y musicales, que ayudaban a compensar las diferencias de aprendizaje del alumnado, mostrando así como esta tecnología puede ser muy útil en el aula.

Con millones de celulares smartphones repartidos en todas las comunidades y en una situación constante de aumento en eficiencia y rapidez de esta tecnología novedosa, las aplicaciones de lectura de códigos QR se nos presentan como una oportunidad brillante para enriquecer el contenido artístico en todas sus expresiones. La tecnología aparece así una vez más como una herramienta prometedora para favorecer la creciente democratización del arte.

Bruno Gariazzo

El Arte como legado

Según Régis Debray no es lo mismo comunicar que transmitir. La comunicación implica una puesta en relación entre  puntos en el espacio, mientras que la transmisión conecta  tiempos diferentes. Uno puede comunicar sin transmitir, pero la comunicación es un requisito para la transmisión. Ésta última representaría más una conversión en cuerpo del sujeto que recibe la información, una transformación de sus valores y de su modo de ver la realidad que lo rodea. Las nuevas técnicas de comunicación darían a esperar una mejor transmisión del conocimiento hacia las generaciones venideras, pero en vista de la actual crisis de las instituciones culturales que durante tanto tiempo se ocuparon de esta tarea transmisora, los valores de la humanidad y su patrimonio corren el riesgo de diluirse en una sociedad de entretenimiento efímero y ligero. Hayamos que el arte ha sido desde los comienzos de la cultura humana el principal medio de transmisión de simbolismos desde una generación a la siguiente. Ya sea a través de las pinturas rupestres en las cavernas, a través de los mausoleos, de los monumentos, las catedrales, las epopeyas o las óperas, el arte siempre es representativo de una época, de las costumbres e ideas de un pueblo, de las soluciones encontradas por el mismo ante las diferentes cuestiones de la existencia; en síntesis, el arte transmite entre las generaciones una enseñanza de vida adquirida por antepasados.SantaCruz-CuevaManos-P2210651b Pero el arte también pone en relación al menos dos puntos referenciales dentro de un espacio, por lo que podemos decir que el arte cumple tanto el papel de comunicador como el de transmisor. Desde hace tiempo que las leyes del mercado de consumo se han trasladado de a poco a la cultura (formada de consumidores), y, sin ponernos en una posición fatalista al estilo de la Escuela de Francfurt, podemos atrevernos a afirmar que los modos de transmisión de los valores culturales acarreados durante milenios por la humanidad están dentro de la nueva sociedad de la información en una metamorfosis sin precedentes. Las instituciones culturales, obligadas a jugar según las leyes de la oferta y la demanda, han incorporado la filosofía empresarial desatendiendo aquella responsabilidad a con el pasado que caracterizó a los ancestros dentro de las diferentes culturas. Hoy los transmisores oficiales de la cultura ofrecen aquello de lo que más hay demanda: todo lo que sea fácil y rápido de descifrar. El arte legítimamente distribuido a las masas pasa siempre antes por el tamiz del mayor beneficio económico, ya no por el tamiz del mayor beneficio simbólico. Lo que importa al vendedor es el aspecto del paquete, no su contenido. El arte instituido conoce actualmente una crisis de los simbolismos que fueron su tarea vehicular a lo largo de la historia. Las ideas y símbolos que antes interesaba a la élite en el poder transmitir al resto de la población se han reducido a monedas, billetes y bits. lo que resulta más preocupante es que ya no interesa buscar la idea escondida atrás del símbolo, porque ya no hay tal símbolo ni tal idea. Las instituciones culturales transformadas en empresas vehiculan sólo aquello que no ofrece resistencia para ser consumido, aquello que entretiene, aquello que es alimentado por las pulsiones más primitivas: las sensuales y las violentas. La razón es simple: los simbolismos de antaño no venden.  Es más, ante la nueva moda, éstos son percibidos como infantiles, inmaduros. La madurez que para las civilizaciones que nos precedieron significaba tomar consciencia de nuestro rol en la comunidad y del valor que representa nuestra cooperación, ha devenido pura capacidad de competencia. La madurez espiritual hoy se confunde con la madurez sexual. Hoy la transmisión de valores simbólicos por parte de las instituciones se encuentra así en decadencia. Pero por suerte la tecnología que por un lado facilita el funcionamiento de tales mecanismos allanadores de los conceptos, por otro lado permite la puesta en funcionamiento de otros mecanismos de transmisión cultural alejados del poder instituido. Cada vez existe una mayor libertad de aprendizaje y comunicación del arte por fuera de las instituciones tradicionales. Los usuarios de las redes sociales y de Internet en general comparten sus conocimientos, practican en solitario o en grupos de particulares y desde sus hogares se atreven a volver públicas sus creaciones sin ningún otro intermediario que los medios técnicos. Muchos enseguida reciben el reconocimiento de su entorno virtual, otra vez sin otro intermediario que el medio mismo de comunicación, lo que los fomenta a seguir creando y seguir compartiendo, en la mayoría de las veces por puro amor a su arte y a lo que buscan transmitir con el mismo, sin buscar ningún otro beneficio que el reconocimiento de la comunidad.Lisboa-Museu_Nacional_de_Arte_Antiga-Torre_de_Babel-20140917.jpg Se generan así hoy en día dos fuerzas independientes en el ambiente artístico: por un lado el viejo motor de transmisión instituido e infectado por el virus del mercado, por el otro un motor nuevo formado a partir de una heterogeneidad emergente de internautas liberados de las instituciones y en cooperación constante en la construcción de lo que Gabriel Galli Danese denomina la gran “Biblioteca de Babel”. El discurso oficial del arte sigue siendo el instituido por los poderes económicos y políticos vigentes, pero se está gestando un nuevo ecosistema discursivo formado por las expresiones de millones de artistas independientes cuyo principal rasgo en común es el vínculo que existe entre su arte y la red de redes. Es responsabilidad de estos artistas desinstituidos e hiperconectados el restablecer los mecanismos de transmisión de los símbolos y valores universales que dieron origen a nuestras culturas. En su obra “La tecnología y el carácter de la vida contemporánea” (1984), Albert Borgmann introduce la noción del “paradigma del dispositivo” en el cuál la la sociedad posmoderna estaría inmersa; ésta se encuentra navegando en un mar de superficialidad e individualidad, perdiéndose así las prácticas focalizantes generadoras de colectivos y, consecuentemente, diluyéndose asimismo todos los saberes compartidos. Pero consideramos que los responsables de éste fenómeno son principalmente los poderes que nutren los sistemas económico y político y las lógicas que detrás los motivan. A través de las fuerzas comunicativas externas a estos poderes como lo son las artes desinstituidas  en red, los dispositivos de la era digital tienen la potencialidad de lograr nuevos focos de saberes compartidos a una escala impensable en el pasado. En este sentido, Andre Feenberg propone llevar a cabo un proceso de “Racionalización Democrática” intentando mirar la relación de la tecnología con la sociedad desde puntos de vista alternativos que se separen de la lógica capitalista de acumulación y ganancia y acaparen cuestiones de relacionamiento del ser humano con sus semejantes y con su entorno, en pocas palabras, desde una lógica que busque la madurez espiritual de la sociedad. Sin la búsqueda de esta madurez, la humanidad estará durante largo tiempo en su adolescencia. En la misma línea, las antropólogas Elisenda Ardèvol y Débora Lanzeni consideran a las nuevas tecnologías como parte integral de nuestra cultura y por ende de nuestra creación de símbolos vinculados a conceptos a ser transmitidos. Conceptos que hoy resuenan entre ecos vacíos de significado como el concepto del “amor” deben de volver a ser alimentados. Freud consideraba que el amor estaba en el núcleo del funcionamiento de todas las civilizaciones humanas, éste siendo considerado como la sincronización de las pulsiones de cada individuo hacia un bien común a todos los individuos de la población; un enamoramiento del hombre por el hombre y por la vida. Es tarea hoy del arte en red el transmitir el legado de amor y fraternidad que fue pilar de nuestra cultura hacia las generaciones por venir.

Bruno Gariazzo

Interconexión de muros

El arte callejero o urbano es uno de esos fenómenos tan típicos de la segunda mitad del siglo XX que ubicados en  cualquier otro contexto histórico resaltan enseguida como anacrónicos. Conocido popularmente como “graffiti”, este arte caracteriza a generaciones que sienten rechazo hacia la guerra y la violencia, y los artistas involucrados suelen expresar en él sus protestas y denuncias hacia un orden social que desaprueban. Al materializarse fuera del museo, hogar legítimo del arte por derecho, el grafitti cayó desde sus inicios en el ámbito de la ilegalidad, los artistas debiendo perfeccionar sus técnicas para finalizar las obras lo más rápido posible antes de ser alcanzados por el brazo de la Ley. Por su tez de vandalismo, los muros no permanecían pintados durante mucho tiempo, ganándose el graffiti la cualidad de arte “efímero”.
Pero pronto la mayoría de los habitantes de muchfb3655a7d9abcc1f1bc452435a90189cas ciudades del mundo comenzaron a simpatizar con los artistas urbanos y a sumar votos para impedir que los gobiernos decretaran la eliminación de sus obras. Uno de los más conocidos (sino el más conocido) de estos artistas “ilegítimos” es Banksy. Éste es en realidad su “tag”, es decir su apodo callejero o firma. Su nombre real permanece hasta el día de hoy en completo misterio. Incluso su sexo es un misterio, así que deberíamos escribir en cada caso “él/ella”. Se cree sin embargo que es originario/a de Bristol, Inglaterra, ciudad dónde se avistaron sus primeras obras. Comenzó su trabajo entre 1992 y 1994, en una época en la cual todavía los teléfonos celulares no eran capaces de registrar y conectar espacios diametralmente distanciados en milésimas de segundo. Perfeccionando la técnica del stencil, Banksy arremete en contra del capitalismo, del consumismo exacerbado, de las intervenciones militares en oriente y del maltrato a los refugiados en Europa, siempre con un humor característico. Nos interesa particularmente cómo este fenómeno se expandió rápidamente por todo el mundo gracias a los nuevos medios de comunicación que permitieron inmortalizar lo que tradicionalmente estaba predestinado a una vida fugaz.80648887_1 A través de videos y fotos de sus murales compartidos por millones de personas, Banksy se volvió un acontecimiento global que legitimó su nombre en el universo de renombre artístico. Impresiona a su vez que a pesar de lo difícil que resulta en la nueva Sociedad de la Información mantener la privacidad, este/a artista logra mantener el anonimato burlando todos los esfuerzos de los medios masivos por desenmascararlo. El fenómeno recuerda a un justiciero vigilante salido de un cómic. Su trabajo ha sido constante desde los años 90 y, siempre sin ser visto, un “Banksy” puede aparecer perfectamente en el muro de la casa de un vecino o en el edificio de su trabajo. Sin embargo, su propaganda antisistémica no tardó en ser absorbida por aquello contra lo que se enfrenta: el mercado de lógica capitalista. A pesar de las protestas y denuncias, las subastas de murales robados se levantan una y otra vez de entre los escombros. Y por si fuera poco, surgen contradicciones así mismo dentro de la institución artística, realizándose por ejemplo exposiciones conjuntas de personaje tan antagónicos como lo son Banksy y Andy Warhol.2B86075E00000578-3204653-image-a-55_1440077134235 Pero el/la artista callejero/a no se desanima ante la inmensidad de aquello que busca atacar, y en Agosto de 2015 abrió un parque temático llamado “Dismaland“, crítica irónica de Disneylandia. Habiendo contactado a 58 artistas para este proyecto, el parque permaneció abierto al público hasta el 27 de setiembre de ese año. Con un humor oscuro, la sociedad contemporánea se nos muestra como algo decadente y depresivo a través de empleados entristecidos y personajes de fantasía agonizantes.

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El fenómeno Banksy es un fiel representante del arte interconectado a través de las nuevas técnicas de comunicación  como una herramienta eficaz al momento de transmitir ideas y de expresar sentimientos y opiniones compartidas por toda una comunidad de escala global. En la línea de pensamiento de Eric Sadin, para quién el advenimiento de los smartphones permite la conexión sin ruptura espacio-temporal y nos sitúa aun más dentro del sendero hacia la gobernabilidad algorítmica, el arte urbano da un paso adelante con Banksy al incorporar al tradicional graffiti un código QR. refugiadosEn efecto, en enero del 2016 apareció un graffiti enfrente a la embajada de Francia en Londres mostrando a la protagonista de Los Miserables llorando a causa de una lata de gas lacrimógeno abierta en el suelo y a su lado un código QR. Si se escaneaba el código impreso en el muro con un smartphone, éste nos enviaba a un vídeo denunciando la violencia de una operación policial llevada a cabo el 5 de enero por el gobierno francés en la zona fronteriza de Calais. La operación buscaba desalojar a un millar de inmigrantes establecidos en el campo de refugiados La Jungla haciendo uso de gases lacrimógenos. Con el mismo espíritu de denuncia, Banksy también había pintado unas semanas antes en la pared de un túnel del campo de refugiados un graffiti mostrando irónicamente a Steve Jobbs, ícono del éxito empresarial e intelectual de occidente, y también hijo de inmigrantes sirios. El arte aparece así aliado con la era digital en la lucha por el respeto y la promoción de los valores que son pilares de la democracia; valores que hoy se ven amenazados por una inundación de información que corre el riesgo de asfixiarlos.

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Documental “Exit through the gift shop”

Bruno Gariazzo

Conexión sin ensayo previo

El espíritu del 15M español reencarnó en Francia durante los últimos días de marzo de este 2016 frente al proyecto de ley del trabajo presentado por la ministra francesa del Trabajo Myriam El Khomri. Miles de personas se manifestaron en contra de la ley que adoptó rápidamente el nombre popular “Ley de El Khormi” y cuya aprovación supodría (dentro del gobierno de izquierda de François Hollande) un aumento considerable del poder de las empresas y empleadores acompañado, entre otras cosas, por un incremento de la jornada laboral a diez horas, siendo éstas susceptibles de ser aumentadas a doce horas diarias de trabajo. La indignación que supuso la noticia de tal ley llevó al redactor de la revista Fakir, François Ruffin, y al comité “Convergence de Luttes“(Convergencia de Luchas) a convocar a través de las redes sociales una reunión para planear la ocupación de la Plaza de la República en París el 31 de marzo. 2048x1536-fit_contrebasses-orchestre-debout-30-avril-place-republiqueEl movimiento denominado “Nuit debout” (noche en pie) se extendió a más de 50 ciudades de Francia en una oleada de campamentos en plazas públicas, ganando el apoyo de los simpatizantes del antiguo movimiento de los indignados españoles. Durante una veintena de días se continuaron las manifestaciones pacíficas rodeadas de policías prontos para levantar los campamentos. En un ambiente rebosante de juventud, el arte se sumaba al sudor reivindicativo. Música, acrobacias varias, jóvenes pintando al rayo del sol, asambleas reunidas para discutir sobre las alternativas políticas que podrían significar una mejor calidad de vida para las generaciones futuras, todos ingredientes de una ensalada cultural ordenada por Internet. A las protestas contra la ley del trabajo se sumaron otras como la crítica a las políticas migratorias en contra del pueblo musulmán, clima que no fue del agrado del filósofo Alain Finkielkraut, quién, curioso por presenciar los debates de un movimiento social tan novedoso, fue expulsado de inmediato de la plaza de la República entre acusaciones de xenofobia. Pero este nuevo 15M fue escenario el jueves 20 de abril de uno de los fenómenos más simbólicos y emblemáticos de la historia de la humanidad. Del mismo modo como se originó el movimiento el 31 de marzo, se convocó a través de las redes sociales a músicos de todo el país para interpretar la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak. 2025331-presse-papiers-1Se reunieron así hacia las nueve de la noche de ese jueves más de trecientos músicos que, habiéndose descargado la partitura de la obra por Internet y con su instrumento a cuestas, estaban prontos para fusionar melodías con completos desconocidos con los que compartían sin embargo lo más importante: un mismo sentimiento. Ensayando tan sólo un par de horas en un ambiente humano carente de esa rigurosidad y rigidez típicas de una sala de conciertos de música clásica, se lanzaron al encuentro de la música todos estos aventureros frente a un público de miles de personas congregadas alrededor de la estatua de Marianne. Las lágrimas corrieron por las mejillas de una masa conectada por un ideal. La música se transformó en símbolo de una revolución ideológica que tuvo sus cimientos en la conexión que hace posible la red tecnológica. Para quién haya experimentado este fenómeno de dimensiones épicas podrá decir con completa convicción que se trató verdaderamente de la Sinfonía del Nuevo Mundo.  un-mois-de-nuit-debout-celebre-en-musique-en-imagesPodrán volver todos estos jóvenes a sus hogares luego de ser arreados fuera de su campamento utópico por un sistema policial que vela por el orden vigente; podrán volver a sus actividades rutinarias enfrascándose en sus estudios, cumpliendo con sus jornadas laborales y frecuentando a sus amistades; pero esa noche miles la pasaron en vela ya que un sueño se hizo demasiado grande como para quedar encerrado fuera de la vigilia. Ninguno olvidará ese sentimiento. Ninguno dudará al momento de saltar por ese sueño. Saben que no están solos. Saben que están conectados. Saben que no es infantil soñar y ya saben qué camino tomar.

Bruno Gariazzo

Sólo basta crear

“¿Qué es “El Arte”?”, es la pregunta por la que han entrado en debates y disputas los pensadores desde la contemplación de la primera nota o la primera pincelada.  Las representaciones artísticas tanto en el ámbito de las artes visuales como en el de la música  han estado investidas originalmente en las diferentes culturas de un halo divino. El artista en las culturas azteca e incaica era portador de presagios, tenía el poder de traer con sus manos mensajes provenientes del futuro, lo que nos da a entender que los indígenas americanos creían, así como lo cree el escritor y economista Jacques Attali, que el arte es “profecía”. La misma escritura, antes de consolidarse como un medio artístico en la literatura, tuvo sus inicios en manos de unos pocos privilegiados que traían mensajes desde los cielos todopoderosos. El arte se fue consolidando así como una actividad reservada a aquellos favorecidos con el don de la creación, y cualquier intento de acceder a tales dominios sin legitimación divina era considerado una blasfemia.
No tardó el mundo occidental en reunir a la producción artística en instituciones que otorgaran tal legitimación a quienes consideraran de valor cultural suficiente para merecerla, pero hoy estas instituciones protectoras del “Buen Arte”, así como las instituciones políticas, están en descomposición.
Las artes comenzaron a desestructurarse progresivamente, a perder el orden meticuloso cultivado durante siglos y que hacía de cada cultura un edificio inamovible desde sus cimientos. photography (1)De forma acompasada con el pensamiento, todos los elementos que componían la música y la pintura se arremolinaron durante el siglo XX para salir disparados y reorganizarse fuera de las normas que los agrupaban. La cultura pop había tomado la batuta en los años 60 para lanzársela a un público deseoso de subirse a un escenario. Fenómenos como la Beatlemania demostraban a los jóvenes que la música podía florecer en reconocimiento fuera de las grandes instituciones y de su sofisticado lenguaje encriptado. Pero hoy en día el escenario ya no es el mismo altar de los dioses que fue en la segunda mitad del siglo anterior; cada vez más cantidad de jóvenes toman consciencia de su propia calidad de potenciales artistas “escenificables” y así pierden progresivamente aquella adoración libidinosa que hacía de las presentaciones de las presentaciones de los Beatles algo tan característico. Las redes sociales y la rapidez con la que se comparte información sobre música ha revelado al edificio prestigioso de la partitura clásica como lo que siempre  fue: un lenguaje y un medio de comunicación más entre otros. Gracias a los distintos foros y a Youtube, los músicos alrededor de todo el mundo pueden compartir todos sus conocimientos con aquellos deseosos de mezclarse en el mundo de la música, de una forma sencilla y relajada.  Todo aquél que quiera aprender a tocar un instrumento y a compartir su propia música tiene la posibilidad de hacerlo y de ser reconocido por ello. Los géneros musicales de tanto multiplicarse al final terminan por perder sentido y disolverse.17098596681_a3aa8bbba6_m Como lo considera Gabriel Galli Danese, la humanidad está logrando levantar a través de redes sociales como la formada por la aplicación Spotify, una “gigantesca Biblioteca de Babel” que absorbe todo lo producido por cada individuo y lo vuelve un ladrillo más del edificio cultural humano. Por más reservado que un artista sea, su obra terminará fluyendo hacia este “pool cretivo” como un alma que asciende a los cielos. Es el caso de Prince, que a pesar de todas las medidas que ideó para evitar que su música fuera subida a Internet (pensando en estrategias aun en su ausencia), luego de su muerte nada pudo evitar que su obra se publicara en este patrimonio cultural común. No hay ley que pueda frenar el flujo de la cultura en la sociedad red. Lo mismo sucede con las artes visuales. Los museos cada vez tienen que pedir menos silencio ya que carecen de pasos que resuenen entre sus muros. En términos de Boris Groys, las paredes que extraían del exterior lo profano para otorgarle el valor de  “lo nuevo” bajo su protección hoy se disuelven, o más bien, se expanden para englobar el universo entero. Hoy el arte habita en cada representación colgada en plataformas como Tumblr. Se desintegra el miedo que impedía a las personas mostrar con orgullo el resultado del trabajo de sus manos. Los propios museos, presionados por buscar adaptarse a los nuevos tiempos, deciden hacerse museos virtuales.nenas_crew_001 Por otro lado, los graffitis se han expandido considerablemente en todas las ciudades del mundo como un medio de expresión social, transformando a la calle misma en un museo digno a ser recorrido y contemplado. La propia tecnología que ha permitido esta creciente universalización del arte no se vuelve tan sólo obsoleta con el pasar del tiempo, sino que es ella misma glorificada como obra artística a ser contemplada y coleccionada. Los ruidos que antes podían resultarnos molestos como ser el chirrido de las primeras conexiones a Internet o el envío de un fax, hoy se vuelven archivos a preservar como fósiles, o “sonidos en extinción“. Las bandas pueden emprender sus propios proyectos desde la red, sin tener que moverse del mismo lugar en el que graban, si es que no graban desde lugares diferentes en caso de encontrarse algún miembro viviendo por ejemplo en otro país. La oportunidad que pretende darles a los nuevos músicos el canal Paradelion Music TV es precisamente lograr una difusión de su obra en un sitio  en el cual todo lo que se produzca sea para compartir en red. El arte se ha escabullido de la Gran Institución. Ha abandonado el altar para mezclarse entre los creyentes. El compartir sin fines de lucro y sin ser sometido a juicios legitimadores se convierte de a poco en la nueva norma. A la pregunta “¿qué es El Arte?” hoy respondemos: El Arte es democrático.

Bruno Gariazzo

El arte de la revolución

El pensador camerunés Dominique Wolton considera  que las redes sociales como Facebook o Twitter son enemigos de la democracia, ya que, a diferencia de los medios masivos de comunicación como la televisión o la radio que unen al pueblo bajo una misma visión, éstos medios fragmentan a la población en diferentes grupos que persiguen sus propios intereses. Esta no fue la opinión de Fabio Gándara cuando creó en 2011 un grupo de Facebook que reuniendo una primera veintena de miembros deseosos de publicar su indignación terminó transformándose en un movimiento social que adquirió dimensión internacional. Primero bautizado como “Plataforma de Coordinación de Grupos Promovilización Ciudadana” y luego como “Democracia Real Ya (DRY)”, este grupo de Facebook fue el promotor de la manifestación conocida como “15M Español”, movilización convocada para el 15 de mayo de 2011 que superó con creces las expectativas reuniendo a cerca de 50 mil personas. Levantando la bandera del apartidismo, fue una oportunidad para tomar decisiones en conjunto y de forma independiente con respecto al poder de los medios y de las instituciones políticas y económicas. La convocatoria evolucionó en la formación de grandes campamentos que ocuparon las principales plazas en todo el país durante días, siendo reconocido el fenómeno internacionalmente como “el movimiento de los indignadosLema15m“, en honor a la obra del pensador alemán Stéphane Hessel.  Uno de los fines primordiales de esta movilización era el de desmentir el mensaje oficial difundido por los medios masivos de comunicación, este acusado de apoyar los intereses de aquellas personalidades investidas de poder político. “Si nos movemos los de abajo, los de arriba caerán”, era algo que podía leerse en las pancartas de los manifestantes. Al  adquirir rasgos de partido político, el movimiento del 15M español comenzó a perder prestigio y a atraer las acusaciones del entorno, pero es indudable que éste fenómeno marcó una nueva forma de hacer política y sembró el camino para que las generaciones futuras logren hacerse escuchar por encima del discurso legitimado de los medios masivos. A través de una iniciativa política originada en un grupo virtual se inspiró a habitantes de otros rincones del mundo entero a organizarse en la búsqueda del respeto de su derecho a aportar su voz frente a las decisiones que conciernen la gestión de sus propias vidas. Movimientos como Occupy Wall Street en Estados Unidos y LUCHA en la República Democrática del Congo son ejemplos de esto. Podemos preguntarnos así, con respecto a la visión de Wolton, si la transmisión de un único mensaje universal es realmente un factor democratizante, ya que, más allá de lograr la unificación de la población, también fomenta la formación de masas sin forma que persiguen los intereses de unos pocos. Las redes sociales aparecerían entonces no sólo como medios alienantes y fragmentadores de las sociedades, sino también como una posibilidad de hacer valer cada individualidad en la búsqueda de objetivos democráticos comunes.

Pero lo más llamativo de este fenómeno de “Los indignados”, es la manifestación artística que lo atraviesa en todo momento. La plaza de la Puerta del Sol se transformó durante aquél mes de campamento de multitudes en una olla efervescente de creatividad. Todos los manifestantes hicieron uso de su individualidad para exteriorizar en forma de música y colores sus ideas y deseos. Pancartas con dibujos y lemas, fotografías y videos innumerables, estructuras montadas y desmontadas constantemente, grafittis colmando los muros; todo lo imaginable cobraba vida a través de miles de manos unidas por un mismo propósito. Todo el material creativo acumulado durante esos 28 días de ocupación fue recolectado luego de levantado el campamento y luego exhibido en un museo oficial como una genuina obra de arte. ¿Y cómo podría un artista vinculado a las instituciones deshechar un material con tal riqueza histórica e interés popular? El artista José Abajo Izquierdo dice: “La puerta del Sol fue un gran cuadro”. Y cada una de las personas involucradas en el movimiento fue entonces una pincelada.

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El artista polaco Artur Zmijewski quiso a su vez representar en la bienal de Berlín este auge del arte revolucionario moderno realizando una exposición en honor al movimiento Occupy Wall Street, lo que desembocó, a causa de las protestas de los propios activistas homenajeados, en la reestructuración de todo el sistema administrativo y jerárquico de la institución de la bienal. Una vez más se demuestra que el arte moderno es esencialmente revolución. Es un grito desesperado por hacerse oir. Un sueño interconectado en una nueva era que no soporta las contradicciones de un orden que tiene sus bases en una lógica desbordante de hipocresía. El 15M español es entonces no sólo una muestra del poder que la población en su conjunto tiene dentro de la nueva Sociedad de la Información, sino que también  representa un cambio de paradigma en el ámbito del arte que deja de ser una cosa a ser contemplada acariciandose la barbilla para transformarse y ser reconocido como un motor activo de la expresión de las individualidades que toda democracia debería buscar representar.

Bruno Gariazzo

Entrevista a Fabio Gándara

Documental “La Revolución como una de las Bellas Artes”